Iluminación conectada KNX
Regular, agrupar, automatizar: una iluminación que sigue la luz del día, tus usos y tus ambientes, sin multiplicar los interruptores.
Mucho más que encender y apagar
En una instalación KNX, cada punto de luz se vuelve controlable individualmente o por grupo. Se crean circuitos lógicos (encimera, lámparas de lectura, plafón), se regula la intensidad y, según el material, se ajusta la temperatura de color, estancia por estancia.
La iluminación se coordina entonces con las persianas, la presencia y la hora: la luz sube cuando cae el día, se apaga cuando la estancia se vacía y compone ambientes con un solo gesto.
Una iluminación que se adapta a la vida de la estancia
Regulación y atenuación
Ajuste fluido de la intensidad por estancia o por circuito, para pasar del trabajo a la relajación sin cambiar de bombilla.
Detección de presencia
Las luces se encienden al entrar y se apagan solas cuando la estancia está vacía: pasillos, vestidores, garajes, aseos.
Circuitos y grupos
Plafón, apliques, encimera: cada fuente es controlable por separado o en conjunto, según el momento.
Ambientes y escenas
«Comida», «cine», «lectura»: una escena ajusta varias fuentes con una sola pulsación.
Temperatura de color
Blanco cálido por la noche, blanco neutro de día: una iluminación que respeta tu ritmo (según el material instalado).
Iluminación exterior
Fachada, terraza y caminos controlados según la hora y la luminosidad, con simulación de presencia.
El interés de una iluminación KNX
Confort a diario
Ya no hay que correr de un interruptor a otro: la luz adecuada, en el lugar adecuado, en el momento adecuado.
Ahorro de energía
Presencia y atenuación reducen el consumo sin pensarlo, sobre todo en las zonas de paso.
Escalable
Se añade una fuente, una escena o una estancia sin retocar toda la instalación.
¿Quieres una iluminación que piense por ti?
Hablemos de tus estancias y tus usos para diseñar el plan de luz adecuado.